Lo confieso: Soy un niño de treinta y pico. Y más cuando voy con mis hijos al zoo. esta semana santa aprovechamos para descansar en mi pueblo, O Saviñao, en Lugo. Y como el espacio natural de Marcelle, está a una hora escasa de casa, nos embarcamos en una visita de un día.
Desde pequeño, cuando vivía en barcelona, junto al parque zoológico: Siempre me he sentido emocionado cuando los visito, quizás porque he sido consumidor infantil de películas de aventuras de tarzán, y ya de adulto soy de los pocos que se apunta a los documentales de la dos y del National Geografic. Detesto los zoo almacén, donde los animales se muestran como seres alienados. Cuando llegue a Galicia y visité por primera vez el zoo de vigo me prometí, que no volvería a llevar a mis hijos hasta que ese almacén de seres vivos no cambiase. Hoy en día el proceso de reforma y animalización del parque, aun sabiendo que hay mucho por hacer, hace que visitarlo sea más fácil.
Pero volviendo a la visita: Llegamos a al mediodía a Marcelle. El día amenazaba lluvia. Encontrar el parque no fue difícil. Carretera lugo a coruña, a lo pocos Km hay un cartel indicador a la derecha( un poco pequeño), desde ahí a tres kilómetros encontramos el parque. Aparcar no es difícil, ya que dispone de tres áreas de aparcamiento junto a la entrada. sería bueno, sin embargo que delimitase los espacios de aparcamiento, ya que si lo hacemos los usuarios acabamos ocupando sitios con un coche, en los que caben dos.
Pagamos la entrada (dos adultos y dos niños 24euros), y nos asomamos al parque. Antes de seguir: La primera impresión es excelente, muchos directores de zoo deberían pasar por Marcelle para ver como se deben presentar los recintos de los animales. Amplios, despejados, con vallados de madera, poca presencia de metal y casi nula sensación de zoo. felicidades.
El recorrido es estupendo, los niños, con los ojos como platos, se acercan a los espacios donde están los animales. Amplios, recreando el ambiente natural en el que viven en libertad. Interrelacionando especies. No hay sensación de parcelación de animales. ayuda el hecho de que prácticamente todos sean herbívoros.
Hicimos una primera visita rápida a todos los recintos, ya que acompañarse de niños hace que sea necesario satisfacer su necesidad inicial de verlo todo. prime
Nos dirigimos después a la zona de recreo para comer. Y siguen las felicitaciones: Bien por el área de juegos para los niños. En cuanto a la comida, brutal la hamburguesa familiar de 900 gr. Son para compartir, aunque vi a mas de dos que se metieron entre pecho y espalda una entera. nosotros optamos por compartir una los adultos y unos bocatas para la peque. Para el enanito de la familia, los amabilísimos empleados de la cafetería nos calentaron su papilla. Gracias por el servicio y las sonrisas.
La ayuda que prestan los carteles indicativos de los recintos sera impagable.
Así que una vez se han divertido los peques, nos dirigimos a la entrada de la reserva. tenemos hora para las 15,30 y como buenos visitantes nos presentamos cinco minutos antes de la hora de visita. Nos recibe el guia, que será protagonista amabilísimo y educativo del recorrido por el área.

